Viernes, 20 Octubre 2017

ASÍ NO VÉLEZ

Domingo, 01 de Octubre de 2017 19:48 Ruben David Oliva
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El espejismo inicial del torneo degeneró con rapidez en desengaño y preocupación. Tras dos fechas con goleada incluida ante Boca, y caída ante Independiente, el fortín aparenta perder la brújula que le hizo obtener 7 puntos en las primeras tres fechas. Frente al conjunto rojo, en Avellaneda, Vélez sufrió ausencia de ideas, escasa rebeldía para enfrentar a un rival inteligente que llevaba el cotejo hacia el arco Fortinero y bajas actuaciones individuales.

Sorprendió De Felippe al decidir el ingreso de Gonzalo Bergessio en lugar de Federico Andrada. Una mala decisión. El delantero que fue titular, lució alejado del arco, en posición de “9” retrasado y sin chances de peligro. Con esa táctica, el debutante chocó en posición con Matías Vargas (le quitó espacio), y complicó las variantes ofensivas del equipo. En contraposición, Independiente habilitó los costados para intentar vulnerar una defensa que se viene complicando partido tras partido. Hubo trabajo a destajo para Braian Cufre que enfrentó y perdió bastante con Jonás Gutiérrez y Fausto Grillo con Nicolás Tagliaficco, salida obligada y manija del rojo. No obstante, los primeros minutos dieron paso a la cierta esperanza. Con paso firme, Vélez pretendió frenar la velocidad del local y comandar las acciones. Pero solo fue un momento. Bastó una pronta recuperación de la dupla Diego Rodríguez-Maximiliano Meza decidiera presionar para cambiar el rumbo del encuentro. En esa pelea no pudieron Santiago Caseres ni Leandro Desabato, superados por las asistencias de Martín Benítez que le ganó a Vargas quién no siente la marca ni el retroceso defensivo. Pese al desconcierto, la igualdad premió la actuación de Alan Aguerre que cerró el arco.

En la segunda mitad, el fortín sufrió el golpe de realidad. Ambicionó jugar en campo rojo pero quedó lejos en esa pretensión. Nuevamente, el conjunto de Avellaneda aprovechó la mayor jerarquía de sus jugadores y comenzó a cambiar la suerte del cero a cero. Hubo acciones repetidas y dominio absoluto contra un Vélez perdido. El gol rojo marcó esa situación en un tiro de esquina; con Maximiliano Meza, rengo, que subió a ver que pasaba, ganó su carrera a Grillo, definió y convirtió el tanto definitivo. Desde allí no existió más partido. El fortín perdió el hilo del partido ante un rival que decidió retroceder y asegurar la victoria frente a un Vélez que no supo aprovechar las pocas oportunidades que fabricó. Mal partido y derrota indiscutible…

 

Por Rubén David Oliva

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