Viernes, 21 Julio 2017

VOLVER A RESPIRAR

Sábado, 15 de Octubre de 2016 16:19 Ruben David Oliva
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¿Hubo un cambio de actitud? Regaño indestructible de hinchas que inició camino a desvanecer. Vélez, en la era Bassedas, ni jugaba bien ni parecía decidido a dejar gotas de transpiración en la cancha. Un punto a marcar. Desde el inicio del encuentro, el fortín jugó a presionar sobre toda la cancha –a desgastar físico cerca del área sabalera-, y a intentar aprovechar las dudas centrales de un rival que marcaba en forma horizontal con línea de 3 hombres. Ante cada robo de pelota, frente a cada cambio de ritmo, o en momentos de inspiración, Vélez pretendía lanzar centros pasados a los ingresos de Barcos o Maxi Romero. Precisamente, el llegado desde Portugal tuvo una chance importante tras ganar un forcejeo dentro del área grande y una media vuelta que atajó sin inconvenientes el arquero Jorge Broun. Antes, una bola suelta –cerca de la medialuna del área-, fue conectada por Tito Canteros que remató por encima del travesaño provocando el primer suspiro de la tarde.

Con Diego Zabala escapando por el sector derecho (con orden de llegar al fondo y lanzar el centro), y con Gonzalo Díaz más contenido en defensa, el fortín lució ordenado, sin brillo pero con una idea clara. Aprovechar cada ocasión que se presente. Vélez es un equipo al que no le sobra nada, y la inteligencia marca sacar lustre a lo que se tiene. Sin embargo, este buen aire duró apenas 15 minutos. Después, más de lo observado en el ciclo Bassedas este año. Pocas ideas, escasa capacidad de reacción y parsimonia. Casi 30 minutos hasta el final de la etapa sin acciones de peligro, sin rebeldía pero casi sin sufrimiento. Vélez, cambió esfuerzo para obstruir por intenciones de ganar. Hizo más lo segundo que lo primero. Y recibió castigo. Impensado pero castigo al fin tras una jugada con apertura de derecha a izquierda de Silva y tremenda definición de zurda del joven Iván Torres que dejó mirando como ingresaba a Fabián Assmann. Colón se llevaba la ventaja –sin merecerlo-, y Vélez una desventaja en iguales condiciones.

En la segunda mitad, las órdenes de ambos técnicos mantuvieron su rumbo. Colón salió a terminar cada jugada –aunque sea con un zapatazo-, y a como de lugar. Vélez, a cuidar la pelota y asistir al goleador. Precisamente, sobre los 7 minutos, Diego Zabala habilitó la carrera de Maxi Caire por derecha quién lanzó el centro rasante, y encontró al grandote Hernán Barcos anticipando abajo para convertir la igualdad. Rápidamente Vélez encontraba la paridad y todo empezaba otra vez.

Con el envión anímico a favor, la línea de 3 sabalera invitaba a jugar por allí. Se dio cuenta Paolo Montero que ingresó un lateral y plantó una línea de 4 hombres. Y complicó el accionar Fortinero. Ya no fue tan sencillo arrimarse al área. Hubo que trabajar más y aprovechar las jugadas detenidas. Respondió De Felippe con el ingreso de Fabricio Alvarenga –jugó de volante cerrado por derecha-, y corrió hacia el costado izquierdo a Zabala. Y fue el uruguayo el que se llevó el premio cuando iban 36 minutos y una jugada por izquierda –como toda la tarde-, centro pasado, no llega Favio Durán pero si la “Bomba” por detrás y sintetizó el 2 a 1 para una victoria necesitada. Pero había que sufrir. Contragolpe de Colón, jugada con la defensa retrocediendo, mano a mano de Poblete con Assmann que se convirtió en héroe de la tarde.

En definitiva, fue victoria que nos lleva al finalizar el partido a la reflexión. No vimos un gran fútbol. Es cierto. Pero…quizás, lo buscado por De Felippe haya sido el orden. El equilibrio. Por eso vimos poco de algo. En un equipo con problemas, bajar la carga de goleadas en contra, mejorar el juego, aunque sea un poco, y obtener 3 puntos, es importante…

 

Por Rubén David Oliva Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

 

Propietario Periodismo del Tercer Milenio |  Director Rubén David Oliva