Jueves, 25 Mayo 2017

¿POR QUÉ NOS PASA LO QUE NOS PASA?

Domingo, 19 de Febrero de 2017 11:59 Diario Infovelez
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Raúl Gamez, encumbró la voz e insultó al Presidente de la República Argentina. Un párrafo irrepetible puso a Vélez Sarsfield en el foco de escena nacional. Más tarde, disculpó sus actos aduciendo nerviosismo y solicitando el perdón de los Fortineros. Entre sus explicaciones analizó la intención por una defensa de los intereses del club.

Quiénes de nosotros estaríamos en desacuerdo cuando reclama deudas en AFA o un mejor pago por derechos de televisión. Son propósitos que nos complacen a todos en búsqueda de la satisfacción generalizada. En ese campo, creemos, no existe ni oficialismo ni oposición. En retrospectiva, el análisis nos lleva a reconocer que sus intenciones pueden ser loables, sin embargo, sus métodos, públicos, son tema de discusión y sobrellevan una carga externa. El mandamás del club debe mantener y ser fuente de ejemplo ¿Cuál sería en este caso el modelo hacia los futbolistas profesionales o amateurs, si quién dirige los destinos de nuestra entidad, no respeta una autoridad superior?

Es Gamez quién debe generar con su accionar un marco propicio para estimular los buenos paradigmas a seguir. Ese clima general decanta hacia abajo y permite una situación de educación y respeto que se desenvuelve de manera generalizada en el club. Pero…si quienes gobiernan a Vélez Sarsfield, caen en el exabrupto, en la grosería continua –el caso de Raúl y otros miembros de su comisión directiva-, ¿qué tipo de explicaciones se pueden exigir a los futbolistas del plantel? En ese sentido, los problemas de inconducta y ausencia de profesionalismo de Yamil Asad, el reciente de Héctor Canteros (trompis en la puerta de una disco durante la semana), y el inexplicable de Nicolás Delgadillo (chocó con su auto en hecho confuso, con solo el carnet de conducir, sin papeles del vehículo ni seguro en mano. Lo acusan de intentar huir), se convierten y pueden justificarse como meros ejemplos del descontrol interno.

Lamentablemente, en su historia como dirigente, Gamez confundió a Vélez Sarsfield con su propia persona. Su accionar obligó al club a cuestionar sus controversias, y a luchar sus peleas. En algunos casos acertadamente, y en otros con las secuelas que observamos en el día a día.

Entendemos que la falta de “castigos” a los descarriados, es una consecuencia de un perfil para gobernar ¿Con que autoridad moral -una dirigencia que no respeta las formas-, podría sancionar a un futbolista Velezano? Pregúntese la razón de estos actos, y luego reflexione, amigo lector, ¿Qué tipo de castigo recibió Gamez de parte de los socios por su accionar histórico y “descarriado”, repetido y poco feliz? Al responderla, sabrá la verdad de porque nos pasa lo que nos pasa…

 

Por Rubén David Oliva Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

 

Propietario Periodismo del Tercer Milenio |  Director Rubén David Oliva