Lunes, 23 Abril 2018

UNA CHANCE PERDIDA

Domingo, 18 de Marzo de 2018 19:09 Ruben David Oliva
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La intención ofensiva de Vélez Sarsfield, es evidente. Quizás, el gran problema del fortín sea la verticalidad. El ir sin pensar. En querer arrasar al rival, que juega y no perdona los errores. Son varios los encuentros del fortín que terminaron en esta situación. Con el equipo buscando más, y un rival, agazapado, que factura distracciones. Pasó ante Arsenal. Nuevamente, Vélez se quedó con dos puntos menos, y una sensación de pérdida de oportunidad. Un hecho frecuente.

El inicio del partido encontró a Vélez con la idea de siempre. Presionar, sostener una idea de juego con posesión de balón y control del partido. Se armó desde la mitad de cancha con el retroceso de Nicolás Domínguez para ubicarse por delante de la última línea Fortinera, y con Jesús Méndez en la posición de este por derecha. Es indudable que la ausencia de Santiago Caseres obligó a rearmar el equipo con la consecuencia de desventaja en jerarquía. En ese sentido, sin claridad en la creación (Caseres no solo quita, además distribuye), el pelotazo fue síntoma de la impotencia. La única arma utilizada sin eficacia para un delantero solitario como Mauro Zárate.

No fue hasta los 39 minutos que Vélez encontró el gol. Un poco en la variante táctica que Heinze intentó con una rotación entre Matías Vargas y Agustín Bouzat que cambiaron de banda. De allí nació la jugada del penal (mano de Facundo Cardozo), que Zárate transformó en gol para una ventaja que duró poco. Apenas 3 minutos para una combinación entre la floja respuesta de Cesar Rigamenti al remate de Diego Cháves y el mal retroceso del la defensa Velezana. Otra vez, con ventaja, el fortín demostró no estar a la altura de las pretensiones de “viveza”.

En la segunda mitad, Arsenal, envalentonado con el quedo de Vélez, pretendió llevarse algo más. Esta cuestión dejó espacios generosos que una y otra vez no fueron aprovechados. El símbolo de lo explicado en las jugadas continuadas de Vargas; Bouzat y Ramiro Caseres. Los tres chocaron contra la mala definición y una actuación sobresaliente de Pablo Santillo, el uno local.

Con el pitazo final, la sensación de mal resultado ganó el mundo de Vélez. Era una importante oportunidad desperdiciada frente a un rival golpeado…

 

Por Rubén David Oliva

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Propietario Periodismo del Tercer Milenio |  Director Rubén David Oliva