Lunes, 23 Abril 2018

TE FALTAN CINCO PA´L PESO

Domingo, 01 de Abril de 2018 11:12 Ruben David Oliva
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La última imagen del partido, con tibios aplausos envueltos en una sensación de oportunidad desperdiciada, contrasta fuertemente con la circunstancia épica de un fortín que dio vuelta un resultado desfavorable por 2 a 0 y con un hombre menos logró conseguir la igualdad.

En retrospectiva, Vélez se candidateaba como el lógico vencedor ante un conjunto pincharrata que se acercaba al José Amalfitani imaginando la Copa Libertadores que jugará en la semana. El resultado final indica, a la postre, la pérdida de 2 unidades vitales para las matemáticas del promedio y la pelea que viene a planteando Vélez desde hace 3 años y medio. Queda la impresión de otra gran oportunidad perdida por culpa de errores, fallas y desatenciones.


Se hace difícil explicar las sensaciones encontradas durante los 90 minutos. Vélez comenzó el partido con la idea que inculta su técnico. Salir jugando desde el fondo, presionar a partir de la mitad de la cancha, utilizar los extremos como arma fundamental en el ataque y sugerir la habilidad de Matías Vargas y de Mauro Zárate como puntales para conseguir una conquista. En teoría, la cosa funciona. Sin embargo, en los pizarrones no surgen las malas actuaciones individuales, los errores colectivos ni los aciertos del rival. Una mezcla que canalizó Estudiantes para ponerse dos goles arriba y dominar la idea del partido.


Con los minutos corriendo, el visitante se fue apreciando más cómodo. Se animó al toque y fue calentando motores para encerrarse cerca del arco. Pero esa táctica tiene costos. Uno importante fue el descuento Fortinero luego de un centro al área que termino con la mano de Rodrigo Salinas no observada por el árbitro. La suerte y una avivada, marchaban al vestuario unidas por la mano.


¿Cómo lo dio vuelta Vélez? Esta vez, Gabriel Heinze, decidió incorporar en el ataque a Rodrigo Salinas como 9 definido y retrasar a Mauro a la línea de volantes como viene haciendo continuamente. Esta nueva posición si bien lo aleja del arco, le he dado una perspectiva como media punta que en otro momento no tendría. Muestra clara es el gol de la igualdad a cargo de Zárate, que nació de una gambeta por izquierda del ataque, con giro al interior, media vuelta rápida y disparo profundo para evitar la estirada del arquero Mariano Andújar.

 

Un golazo por concepción y destreza. Más tarde, ya en situación épica, Matías Vargas daba un alegría enorme al público Fortinero al conseguir la ventaja parcial. Lamentablemente, poco duró. Es que este Vélez a es tan complicado defensa y que paga claro cada uno de sus errores, no pudo sostener el resultado contra un equipo pincha que le facturó la igualdad en la primera ocasión que tuvo ¿Merecía ganar el fortín? Hizo méritos para conseguir el triunfo. Hubiese sido lógico y necesario pero sus propias falencias lo impidieron…

 

Por Rubén David Oliva

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Propietario Periodismo del Tercer Milenio |  Director Rubén David Oliva