Lunes, 23 Abril 2018

UN PUNTO CON VIENTO A FAVOR

Domingo, 01 de Abril de 2018 12:26 Diario Infovelez
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Pese a que el fútbol cada vez cuenta con mayores dosis de lógica y ha perdido en buena parte el factor sorpresa en los niveles más altos de competencia, nuestra competición doméstica, como casi todas las del tercer mundo, aún mantienen un alto margen de error entre el resultado y el desarrollo de los partidos. Esta “dinámica de lo impensado” presentada por el maestro Dante Panzeri hace varias décadas, suele entregar a este deporte un condimento extra que permite que el peor obtenga los mismos, o incluso más, réditos que el mejor. La justicia de un resultado queda en anécdota. Ya lo hemos sufrido en carne propia. Hoy recibimos la bendición de resultar favorecidos.

Es difícil entender este partido. Vélez metió tres goles. Esos goles que se negaron en tardes de rendimientos esperanzadores. Fue contundente a partir de méritos individuales en un pobre escenario colectivo. El peor del ciclo Heinze. Recibió un favor encomiable de parte del rival. Un Estudiantes que lo tuvo al borde del nocaut y decidió alargar el combate. También contó con un favor arbitral que le permitió regresar a un partido que estaba 0-2 y con desventaja numérica por la infantil intervención del peruano Abram en un mano a mano con el colombiano Otero. Incluso tuvo fortuna cuando Cascini no pudo empujar al gol el balón delante de la línea del arco. Se dieron todas a favor. Y aun así sufrimos para rescatar un punto enormemente importante pero siempre insuficiente ante la necesidad de sumar para subvencionar nuestro futuro. Una mano de Salinas, un tremendo remate de Mauro Zárate y otro acierto individual del “monito” Vargas colaboraron para dar vuelta un 0-2 (erigido de errores infantiles de Cubero, Abram, Rigamonti y la barrera dispuesta en la jugada del segundo gol rival) y convertirlo en un 3-2 casi milagroso.

 

Un nuevo error en una pelota parada costó dos puntos que Vélez no merecía. También el esfuerzo acumulado en las piernas de aquellos jugadores que no esperan el momento para sobreponerse al equipo, y que colaboran de manera permanente con el andamiaje colectivo sin fastidiarse con sus compañeros y aportando soluciones donde hay defectos, atentó contra la integridad de un aparato defensivo que partido a partido demuestra escasa jerarquía. El resultado fue lo mejor de esta presentación de Vélez. Se profundizó un bajón futbolístico ya registrado en Sarandí y esto preocupa bastante.

 

Si bien la derrota de Tigre nos permitió escalar una posición en la tabla de promedios y comenzar a armar un colchoncito ante cualquier seguidilla de éxitos de Chacarita Juniors, ahora no solo fallamos en el intento por obtener los tres puntos sino también en la construcción de juego. Heinze deberá trabajar en retomar la senda del buen juego, agregándole esta vez confiabilidad en las áreas, una tarea realmente difícil ante la alarmante falta de jerarquía en la última línea. Mauro Zárate y Santiago Cáseres: la calidad individual y el sentido de equipo Mención aparte merecen dos jugadores de Vélez. Tal vez los más importantes del plantel. Por un lado encontramos a un Mauro Zárate que sin lugar a dudas es el jugador más desequilibrante que posee el plantel. De sus pies nacen los únicos destellos de calidad individual que emite este equipo. Pero un futbolista de su categoría debe entender que no es una aduana. Que debe ayudar a sus compañeros para salir de situaciones complicadas en lugar de solicitar que todos lo busquen casi con exclusividad. Cuando Mauro comprenda esto y deje de fastidiarse con sus compañeros y con los errores que cometen, producto de una calidad técnica bastante inferior a la suya, será tremendamente influyente en las posibilidades de éxito de Vélez.

 

Mientras siga enojándose ante cada desacierto y deambule por el campo hasta poder dejar su sello individual con un golazo como el de hoy, solo será un mero factor de desequilibrio cuando las circunstancias se lo permitan. Perdemos mucho de este modo. Por el otro lado tenemos a Santiago Cáseres, un futbolista de perfil defensivo con una comprensión del juego enorme para su corta edad. Cáseres equilibra todo aquello que sus compañeros complican. Es salida, es relevo, es pase claro y siempre es solución para el que está en apuros. No es Superman. No puede estar en todos lados. Y así terminó el partido esta tarde. Con las dos piernas al límite. Pero intentando siempre jugar al pie del compañero y resolver deficiencias en el sistema defensivo de su equipo. Todo un ejemplo cuando hablamos de sentir la camiseta e influir positivamente. Un jugador que conviene disfrutar. Pronto lo veremos en los campos de juego más importantes de Europa.

 

Por Nicolás Di Pasqua

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Propietario Periodismo del Tercer Milenio |  Director Rubén David Oliva