Viernes, 20 Octubre 2017

¿QUIÉN ES DE FELIPPE? UN HOMBRE DIFERENTE

Lunes, 03 de Octubre de 2016 16:30
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Osvaldo Omar De Felippe ya es el nuevo entrenador del plantel profesional. Tras la salida de Christian Bassedas y la polémica (y no menos categórica) derrota del sábado ante River Plate, la nueva conducción del primer equipo de Vélez Sarsfield queda en manos de este hombre nacido en Mataderos hace poco más de 54 años. La decisión dirigencial que incluye un contrato hasta diciembre del año próximo ha sido rápida y con importantes indicios de acierto, más allá de que los resultados mandan y que en el futbol los imponderables pueden dar por tierra con cualquier planificación concienzuda.

El presente de Vélez requiere de una serie de condiciones que De Felippe, sin lugar a dudas, reúne: trabajo, experiencia, personalidad, mensaje claro, toma de decisiones y una buena cuota de adaptación a los recursos disponibles, son parte de su curriculum vitae. Además cuenta con un pasado ligado a la institución y conoce bien los pasillos desde su etapa como ayudante de campo de Julio César Falcioni, más allá de haber utilizado nuestra Villa Olímpica como recurso para las estadías de Olimpo de Bahía Blanca cuando el equipo aurinegro visitaba a algún adversario de Capital Federal o el Gran Buenos Aires.

Tras dejar la práctica activa del fútbol (justamente en el equipo bahiense), De Felippe comenzó su actividad como entrenador desde bien abajo. Fue sumando los recursos necesarios para potenciar las convicciones y el carácter que le exigió una vida que le quitó al padre con tan sólo 7 años de edad y lo colocó frente a frente con la muerte en la Guerra de Malvinas. Inferiores de Atlanta, ayudantías con Ricardo Zielinski y julio César Falcioni y la primera experiencia como conductor en un Olimpo al que llevó desde la lucha por no descender al Argentino A al ascenso y consolidación en Primera División entre 2009 y 2011. Luego llegó Quilmes, otro ascenso y una correcta campaña en la máxima categoría e Independiente fue un hierro caliente al que consiguió enfriar para terminar obteniendo un sufrido ascenso, antes de dejar el club por la falta de refuerzos para continuar con el proyecto propuesto.

Emelec de Ecuador fue la última escala laboral de De Felippe que será secundado como siempre por su hermano Walter. Allí obtuvo el título liguero en 2015 y consiguió avanzar hasta los Cuartos de Final de Copa Libertadores de ese mismo año, donde cayó con lo justo ante Tigres de México (1-2 en el global), que a la postre sería finalista de la competición. En la Sudamericana 2015 fue eliminado por Santa Fe de Bogotá, futuro campeón del torneo, por la regla del gol de visitante tras igualar la serie en dos goles.

Su línea de juego es clara. La piedra fundamental es la libertad que le entrega al jugador para jugar. Desde allí parte su idea de juego asociado y su predilección por utilizar un creador de juego con un delantero de punta y uno exterior. Así ocurrió en Olimpo con Martín Rolle, Néstor Bareiro y Julio Furch, lo propio sucedió en Quilmes con Miguel Caneo, Martin Cauteruccio y Facundo Diz en un primer momento y con Fernando Elizari, Gustavo Oberman y Cristian Menéndez (a quien también aprovechó en Independiente junto a Daniel Montenegro y Matías Pisano) después. Sin embargo y como mencionó en la conferencia de prensa de presentación, no es un “fundamentalista” de su idea y trata de adaptarse a los recursos con los que cuenta para sacarles el mejor rédito posible. Así su 4-3-1-2 preferido puede mutar a un 4-4-2 o a un 4-4-1-1 (siempre teniendo en cuenta que los jugadores se mueven y estos numeritos son una mera foto ilustrativa) si las circunstancias lo requieren. Y de las posibilidades de defender con metros libres o no, ha dependido el sector en el que se para el equipo para agruparse defensivamente. En este apartado vale la pena observar al Independiente del Nacional B, un equipo con inconvenientes defensivos muy similares a los que presenta este Vélez, para entender cuál puede ser el camino estratégico a seguir por De Felippe.

El convencimiento, la exigencia y el compromiso constituyen la base teórica de la prédica de un hombre que cree en el tiempo y el trabajo, como aliados necesarios para conseguir los objetivos propuestos. Un entrenador que ve en el plantel virtudes que hoy aparecen escondidas detrás de la falta de confianza y pretende encontrar otras a partir de la estrategia de juego. Un tipo que tiene en sus manos el presente y gran parte del destino de nuestro querido Vélez Sarsfield y al que le deseo el mayor de los éxitos. Confío plenamente en su capacidad, en su serenidad para manejar momentos complicados y en el mensaje que puede entregarle a unos jugadores que necesitan un enorme empujón anímico. De su suerte dependerá la nuestra.

 

Por Nicolás Di Pasqua @NicoDiPasqua

Última actualización el Lunes, 10 de Octubre de 2016 10:02

 

 

Propietario Periodismo del Tercer Milenio |  Director Rubén David Oliva